Diario por América (1926-2026)
Capítulo 4. El Espanyol conquista Buenos Aires
27 de junio de 1926 - Buenos Aires, Argentina
Tras seis días de aclimatación por Buenos Aires, por fin había llegado el gran momento. El primer compromiso de la gira enfrentaba al conjunto de Paco Bru con un combinado de la Zona Norte bonaerense, en el campo del Sportivo Barracas. Antes incluso de comenzar el encuentro, los jugadores blanquiazules se encontraron con un desafío inesperado.
El terreno de juego era muy distinto a todo lo que habían conocido en España. El césped, perfectamente cuidado, parecía una auténtica alfombra y frenaba la velocidad del balón. Los blanquiazules estaban acostumbrados a campos mucho más duros, por lo que Paco Bru ordenó cambiar los tradicionales travesaños de las botas por tacos y pidió a sus jugadores trabajar especialmente el control del balón.
La expectación era enorme. El estadio presentaba un lleno extraordinario y, entre los asistentes, se encontraba el presidente de la República Argentina, Marcelo Torcuato de Alvear. Cuando Ricardo Zamora apareció sobre el terreno de juego, una atronadora ovación recorrió las gradas. El Divino seguía siendo el gran reclamo de la gira. Sin embargo, el Espanyol estaba decidido a demostrar que su potencial iba mucho más allá de un nombre.
El Espanyol saltaba al campo con Zamora; Saprissa, Urquizu; Trabal, Esparza, Caicedo; Olariaga, Cubells, Mauri, Padrón y Yurrita. Tras unos primeros minutos de tanteo, el conjunto blanquiazul comenzó a imponer su fútbol. Más sólido físicamente y mejor organizado, controló el ritmo del encuentro ante un rival que apenas conseguía inquietar la portería.
Cuando los argentinos lograban acercarse con peligro, Zamora respondía con intervenciones que levantaban al público de sus localidades. Antes del descanso, Mariano Yurrita estuvo a punto de inaugurar el marcador con un potente disparo que se estrelló en el poste. Era el preludio del gol.
La recompensa apareció en el minuto 37 de la segunda parte. Una buena combinación iniciada por José Padrón y continuada por Eduardo Cubells terminó con un rechace desafortunado de la defensa argentina que cayó a los pies de Yurrita, quien no perdonó y batió al guardameta Caldano para establecer el 0-1 que a la postre resultaría definitivo.
Quedaban todavía algunos minutos por delante, pero el Espanyol ya había tomado definitivamente el control del partido. El combinado bonaerense empujó con orgullo hasta el último instante, sin éxito. El árbitro señaló el final del match, confirmando al combinado blanquiazul como un rival mucho más poderoso de lo esperado por muchos.
El éxito tuvo un enorme impacto. La prensa argentina destacó la capacidad competitiva del Espanyol, recordando además las circunstancias en las que había afrontado el encuentro: un largo viaje transatlántico, apenas dos entrenamientos sobre césped y un escenario completamente desconocido para los futbolistas.
No todo fueron buenas noticias. Ricardo Saprissa se resintió de una lesión que arrastraba desde Catalunya y tuvo que guardar reposo durante los siguientes días. La gira apenas acababa de comenzar, pero Buenos Aires descubrió un equipo capaz de competir con los mejores del continente.
El siguiente compromiso estaba previsto para el 4 de julio frente a un combinado de la Zona Sur bonaerense. La primera prueba había sido superada con éxito. Ahora tocaba confirmar que aquella victoria no había sido fruto de la casualidad.
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