Un último recuerdo para Monsieur Pineda
Luto en el Espanyol: Nos ha dejado el exjugador blanquiazul Michel Pineda a los 62 años
El RCD Espanyol quiere despedir a uno de los grandes jugadores de una década irrepetible para la institución.
Michel Pineda Ozaeta (Gien, Francia, 9 de junio de 1964) inició su carrera futbolística en el Auxerre francés, donde llegó con 16 años después de destacar en una competición regional. Allí creció bajo la dirección de Guy Roux, uno de los entrenadores más emblemáticos del fútbol francés, y compartió formación con un joven Éric Cantona, con quien mantuvo una amistad que se prolongaría durante décadas.
La llegada del delantero al Espanyol se produjo en el verano de 1984, a través de un intermediario que había viajado a Francia para seguir a otro futbolista del Auxerre. Al descubrir que Pineda tenía nacionalidad española, le facilitó una tarjeta de contacto. Aquel encuentro acabó poniéndolo en relación con Ramón París y abriendo la puerta a su incorporación al conjunto blanquiazul.
De la mano de Xabier Azkargorta, llegó a Barcelona con apenas 20 años para iniciar una etapa que acabaría convirtiéndolo en uno de los ídolos del espanyolismo de toda una generación. Su debut oficial tuvo lugar el 1 de septiembre de 1984, ante el Atlético de Madrid, en un encuentro que terminó sin goles. Poco más de un mes después, el 12 de octubre, estrenó su cuenta goleadora en Primera División al marcar el tanto de la victoria frente al Athletic Club en Sarrià (1-0), en la séptima jornada del campeonato. Dos semanas después, firmó un hat-trick ante el Racing Club (5-0), con tres tantos en apenas 20 minutos. Había nacido un ídolo en Can Ràbia.
Fue un delantero con un gran instinto goleador, entrega y carácter competitivo. Su rendimiento sobre el terreno de juego y su carácter alegre fuera de él contribuyeron a forjar una relación especial con la afición blanquiazul. Durante su primera temporada anotó 14 goles en Liga y confirmó las expectativas que había despertado su llegada.
La trayectoria de Pineda quedaría íntimamente ligada a uno de los periodos más recordados de la historia del Club. En la temporada 1986-87, el conjunto dirigido por Javier Clemente terminó tercero en la famosa Liga del play-off, una clasificación que le permitió regresar a las competiciones europeas. El delantero tuvo un papel destacado en aquella campaña, en la que volvió a marcar 14 goles en el campeonato liguero.
Pero fue la Copa de la UEFA de 1987-88 la que situó a Michel y a aquel equipo en un lugar privilegiado en la memoria blanquiazul. El Espanyol protagonizó una inolvidable trayectoria europea que culminó con el subcampeonato. Pineda contribuyó con tres goles y fue, igualado con Sebastián Losada, el máximo goleador blanquiazul de aquella edición.
La final de Leverkusen se convirtió en una de las páginas más dolorosas de la historia del Club, pero también en el símbolo de una generación que llevó al Espanyol hasta las puertas de la gloria continental. Pineda fue uno de sus grandes protagonistas.
Los años posteriores a aquella final estuvieron marcados por las dificultades deportivas. El Espanyol descendió a Segunda División en 1989, pero consiguió regresar a la máxima categoría la temporada siguiente. Pineda permaneció en el equipo durante aquella etapa y cerró su ciclo como blanquiazul en 1990, después de seis años en los que disputó un total de 233 partidos oficiales y marcó 73 goles.
Tras abandonar Sarrià, el delantero regresó al fútbol francés para jugar en el Sporting Toulon. Posteriormente volvió a España y defendió las camisetas del Racing de Santander, la UE Lleida y el Deportivo Alavés, donde puso fin a su carrera profesional en 1996.
Especialmente amargo fue el episodio que tuvo que vivir Pineda con el conjunto cántabro. En junio de 1993, como delantero del Racing, regresó a Sarrià para disputar la promoción de ascenso y permanencia ante el equipo de sus amores. Pineda marcó el único gol de la eliminatoria, un tanto que permitió al conjunto racinguista ascender a Primera División y condenó al Espanyol al infierno de Segunda.
Su trayectoria también estuvo vinculada a la selecciones inferiores de España. Pineda, de familia de origen vitoriano, fue internacional sub-21 y formó parte del combinado que conquistó el Campeonato de Europa de la categoría en 1986. En 1988 también participó en los Juegos Olímpicos de Seúl.
Con el paso de los años, Pineda mantuvo siempre contacto con el Club y la Agrupación de Veteranos, siendo parte del equipo en algunos bolos. Hoy nos deja una figura que quedará siempre ligada a una generación que convirtió Sarrià en epicentro del mundo futbolístico con la inolvidable UEFA de 1987-88.
El Club y su Fundación quieren trasladar su más sentido pésame a sus familiares, amigos y seres queridos, así como expresarles todo su afecto en estos momentos de dolor.
Descansa en paz, Michel.
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