2-1: Dos caras
El Espanyol encaja dos goles en una floja primera mitad, reacciona en la segunda y Roberto suma su sexto tanto en seis jornadas
El Espanyol se marchó de Butarque con una derrota que se fraguó en la primera parte, con la desventaja con la que se llegó al descanso, y que se redujo en la segunda mitad, en la que el equipo dio un paso adelante y se asemejó a lo que reclamaba Manolo González.
Si en las horas previas el debate en torno a este partido estaba en el día en el que Rayo volverá a Vallecas y abandonará el exilio forzoso en Leganés, en cuanto Presa entró en el palco de Butarque, se llevó la habitual bronca de sus aficionados que duró un par de minutos, justo los que necesitó Álvaro para abrir el marcador después de un desajuste defensivo blanquiazul.
El 1-0 allanó el camino para los locales y se convirtió en una losa anímica para los blanquiazules que no acababan de encontrar la manera de acercarse con peligro a la meta local. Bauza tuvo un buen remate, ligeramente desviado, en el minuto 19, y poco después Pedrosa, que levantó las manos a modo de disculpa, puso el 2-0 al perseguir una pelota, mientras la grada y la mitad de sus compañeros reclamaban un posible penalti. No entró el VAR y el árbitro dejó seguir. Luego, con pausa, repitiendo la jugada, hay quien dice que la acción se debería haber parado por el ‘piscinazo’ del delantero rayista. No lo hizo y el 2-0 dejó una clara ventaja para los locales.
El Espanyol no encontraba su sitio en el campo. No conseguía enlazar ninguna ventaja, mientras la grada usaba la mano, a modo de visera, para no perderse detalles de lo que sucedía en el campo. Camello lo intentó un par de veces antes del descanso, la última, en el descuento, pero su chut se estrelló en el larguero.
Manolo González hizo cambios en el descanso y el equipo ganó oxígeno y profundidad. Roberto marcó su sexto gol en seis jornadas al culminar de forma extraordinaria un pase en profundidad de Javi Hernández. Fue un golazo y un ejemplo de plasticidad.
Riedel probó con un potente chut desde fuera del área, modelo Bundesliga, que el portero desvió con apuros a córner. Y un poco más tarde, Expósito también lo intentó sin suerte. El Espanyol empezaba a ser reconocible y obligaba al Rayo a replegarse para mantener la ventaja, pero el empate no llegó y dejó un amargo sabor entre los blanquiazules.
Galería